En aras de garantizarle al pueblo venezolano el acceso oportuno a los bienes y servicios de primera necesidad, el Gobierno Bolivariano aprobó la Gaceta Oficial número 39.715, la cual salió publicada el pasado 18 de julio, donde se decreta con Rango, Valor y Fuerza la Ley de Costos y Precios Justos.
El objeto primordial de la ley, es establecer mecanismos de control de costos y precios justos en lo que se refiere a la adquisición de artículos esenciales, para que de esta manera, la población tenga la capacidad de acceder de manera equilibrada a estos productos, y darle un duro golpe a la especulación.
En una entrevista realizada al ministro del Poder Popular para la Alimentación, Carlos Osorio, indicó que el Gobierno Nacional estará estableciendo mesas técnicas con cada una de las áreas en lo que en el tema de alimentación se trata, para ir evaluando las estructuras de costos de cada uno de los productos que se encuentran fuera de la regulación.
De esta manera, el titular de la Cartera de Alimentación señaló que al momento de evaluar las estructuras de costos de aquellos productos de materia prima importada, se ha observado que hay una gran cantidad de desviaciones, producto del tema especulativo, donde las grandes procesadoras de alimentos, y de bienes y servicios, consideran que muchos de los insumos de uso diario solicitados por los consumidores, no son parte de los productos de primera necesidad, y es por ello que les aplican precios exorbitantes que cada vez se alejan más del bolsillo del colectivo.
Asimismo, Carlos Osorio Zambrano, agregó que, “este es un Gobierno socialista y humanista, que busca el equilibrio, que protege a todos los venezolanos y venezolanas, y más a aquellos que no cuentan con los recursos económicos mínimos para poder adquirir algún producto de primera necesidad”.
“El Estado busca que exista un sistema comercial de procesamiento, distribución y consumo que sea equilibrado, para que todas las personas tengan la misma oportunidad de acceder a los bienes y servicios a precios justos”, afirmó Osorio.
Por otra parte, añadió que la red Mercal vende productos alimenticios subsidiados, que representan entre 71% y 80% de ahorro en comparación con las redes privadas de comercialización de alimentos. Además, el Estado cuenta también con las redes de Pdval y Abastos Bicentenario, las cuales tienen como propósito proteger a un sector de la población con productos a precios regulados, y que a su vez, no excluyen a las distintas clases de la sociedad; esto es un ejemplo del proceso revolucionario que tiene como propósito garantizar el acceso oportuno de los alimentos.
El capitalismo y los biocombustibles
A medida que el capitalismo se desarrolla, se va perdiendo el derecho a vivir, muestra de ello es el difícil acceso a la salud y a los productos alimenticios, trayendo como consecuencia que ya en ocasiones ya no se esté sembrando para satisfacer las necesidades alimentarias de un país, sino con la intención de obtener ganancias infinitas con la comercialización de los rubros, buscando el enriquecimiento por encima de las necesidades de la familia venezolana.
En el caso del maíz y el azúcar, ahora se están sembrando con el propósito de convertirlo en combustible, a pesar de las carencias que existen de estos rubros a nivel mundial, para alimentación del ser humano. “El capitalismo ha ido desarrollando una estructura, donde todo se ha convertido en capital, y los seres humanos que somos la esencia de vivir, ha pasado a un segundo plano, el ser humano se ha convertido en un esclavo del capital”, hincó Osorio.
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